Auxilio! con las tarjetas de crédito

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La mayoría de los errores económicos tienen su origen en la falta de contentamiento, es decir, en querer vivir en un nivel de vida sin que tengamos la capacidad para hacerlo verdaderamente.

El contentamiento no es conformismo, sino que es estar contento con lo que tenemos ahora, disfrutando de eso, y declarando un mayor crecimiento para el futuro.

En este tiempo esa falta de contentamiento en lo material se trata de suplir mediante la utilización negligente de la tarjeta de crédito, pasando de ser un instrumento de pago a convertirse en un medio de vida.

Necesitamos recordar que la tarjeta de crédito no aumenta el ingreso, y lo que se gasta se paga, no es gratis, muchas personas por poder pagar con tarjeta terminan gastando de más, a pesar de que a fin de mes no van a cobrar de más por haberla utilizado.

Se pueden aprovechar ofertas y descuentos, siempre y cuando uno disponga del dinero para cancelar las compras, es decir, hay que utilizar la tarjeta de crédito como si fuera de débito, esto es, cuando se dispone del dinero, y no como la mayoría de las personas que la utilizan cuando no tienen dinero.

La clave para la utilización sana de una tarjeta de crédito es pagar el resumen de la misma con el dinero del mes en que se generó el gasto.

Es decir, si en abril gasto $100 con mi tarjeta de crédito, debo apartar ese dinero del que tengo para vivir en abril. Así, cuando a fin de mes llegue el resumen, estará el dinero para cubrir dicho gasto, y no como hace la mayoría, que cuando cobra su sueldo en mayo tiene que utilizar el dinero para pagar lo que consumió en abril.

Si esta persona, por alguna razón, no cobrara su sueldo en mayo, tendría que tener problemas para vivir en mayo, no para pagar lo que consumió en abril, porque en abril cobró. Esto indica que está sobregirado un mes en sus consumos.

Cuando uno paga el mínimo, o ya ni siquiera lo cubre, debe resolver el tema de inmediato, ya que las deudas de tarjeta capitalizan intereses sobre intereses y se convierten en una deuda cada vez mayor y difícil de pagar.

Para cancelarla hacelo primeramente de forma genuina, por ejemplo, vendiendo un auto, y cancelando el total. Si no tenés qué vender, obtené un “préstamo de salida” y cancelala en su totalidad, pero no cometas el error de, mientras estás pagando dicho crédito, volver a generar deuda con la tarjeta como lo hiciste con anterioridad.

Yo bendigo tu vida con sabiduría en la utilización de la tarjeta de crédito, para que esta siempre esté a tu servicio, y vos nunca estés al servicio de ella.

 “No lo digo porque tenga escasez, pues he aprendido a contentarme,

cualquiera que sea mi situación”.

Filipenses 4.11

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